
Una estupenda mañana, levantarnos a una hora poco acostumbrada para nosotros un domingo, un trayecto de poco más de media hora, un café en el camino y luego una caminata por los jardines del Pazo de Rubianes. Desde la entrada al recinto, Manuel y esos maravillosos perros nos guiaron por todo el lugar, el interior del pazo, sus jardines y viñedos, para culminar las dos horas y media de recorrido, de mágicos descubrimientos, con un exquisito albariño que nos llenaba de alegría, ilusión, buena onda y felicidad sin igual. Aprovechen el día, no dejen pasar oportunidad y cuando puedan visiten ese magnífico espacio natural. Les mando un abrazo!!!!
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