Desde siempre, quien maneja la información correcta, tiene la ventaja. Aunque no siempre significa que tenga el camino resuelto. Tanto en materia de política, de empresa, de sociedad, en lo familiar y en lo personal, saber algo que otros no conocen, nos pone en una situación de privilegio, que si la usamos bien puede generarnos felicidad a nosotros y nuestro entorno.
Poder disponer de datos que son elementos clave para modificar algo en un futuro, es vital para todos, aunque no todos utilizamos dicha información del mismo modo, ni para los mismos propósitos. Todos de un modo u otro, intentamos obtener para nosotros en primer lugar los posibles beneficios y de ser posible continuar así.
Es humano y natural en principio, siempre es posible generar justificaciones creíbles, especialmente para nosotros mismos. Lo que normalmente no tenemos en cuenta, es el hecho de que nadie es capaz por si solo de hacer todo, ni de aprovechar todo en su justa medida. Ni nadie va a llevarse nada de éste mundo, todo va a quedar aquí para otros.
Entonces en esa óptica, no se justifica guardarse información para sí mismo, generaremos más alegría, más ilusión y más felicidad, beneficiando a todo nuestro entorno, compartiendo nuestros conocimientos y dejando que cada cual los dirija en función de sus necesidades, su esfuerzo y libre albedrío, desde un principio.
Enseñar y compartir lo que sabemos, es el camino correcto para que luego cada persona con todo ese conocimiento haga lo que considere más oportuno y beneficioso para si. Mostrar el camino, ser ejemplo, es lo mejor que podremos hace por nuestro entorno y por nosotros mismos.

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