Y sigo aquí, contento y feliz de salir al camino otro día. Un sendero que elijo instintivamente, solo doy ese primer paso y continúo adelante. Permitiendo que la vida me sorprenda, disfrutando el trayecto sin pensar en los motivos que me impulsan. Voy generando y compartiendo algarabía, optimismo y sonrisas. Feliz lunes!!!!
Siempre es así, independientemente de los sucesos cotidianos. Se trata de caminos sinuosos con altos y bajos, plagado de obstáculos, de sinsabores. Elementos que pueden parecer negativos, pero que en el fondo, son los que exigen lo mejor de nosotros mismos. Y ante los cuales, nos vemos obligados a extraer esa esencia, esa capacidad de sobreponernos.
Se trata de hacer aflorar desde lo más profundo de nuestro ser, la fortaleza espiritual, la energía emocional. Esa que nos transforma en seres especiales, dotados de lo necesario para superar cualquier vicisitud. Disfrutando en todo momento, sea de prosperidad o adversidad. Dejándonos llevar por ese instinto, que nos impulsa a continuar.
Para que la realidad de la vida nos sorprenda, sobrepasando la potencia de nuestra imaginación, nuestra fantasía y nuestros sueños. Así, vamos llevando nuestra existencia, en esa sinuosa y por momentos tortuosa senda. Sin perder de vista lo esencial, algo que siempre nos debe acompañar, la alegría, la ilusión, el amor y la esperanza.
Eso, que resumimos en un término muy discutido y difícil de definir, pero que todos comprendemos sin mayores conocimientos. La felicidad, el sostén de la vida.
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